DAY WALKERS
(1er capítulo)
Prólogo:
Dicen que las historias con finales felices son historias inacabas y para mi, tienen razón. Me gusta que todo tenga su principio y su fin. Se puede empezar bien y acabar mal o viceversa, pero esta claro que lo mas importante de toda historia es el nudo, lo que te lleva hasta ese momento final y que te hace pensar si tu vida de verdad ha valido la pena… porque en todo caso el único fin mas completo y perfecto que existe es la muerte, ya que por mas que uno quiera, no tiene vuelta de hoja y nadie burla a la muerte, a no ser que…
Capítulo 1: Huida
Él me agarro con violencia por el brazo “¿que habría hecho esta vez?” pensé. Yo no me resistí, vivía esta situación demasiadas veces como para oponer resistencia ya, sabia que hiciera lo que hiciera nada podría evitar la paliza que vendría después de los gritos y los reproches.
Pero había algo que si que podía hacer, algo que acabaría con esta situación definitivamente, algo que había pensado millones de veces pero también, algo que nunca me atrevía a hacer…
--¡¿Pero tu que te has creído que eres?!—Gritó poniéndose rojo.
Yo no dije nada, ni si quiera le mire.
--¡Mírame cuando te hablo!—No le hice caso, no quería ver su cara de bestia. – ¿Es que no tienes educación? ¡Pues ya va siendo hora de que aprendas a respetar a tu padre!—Alzo su mano y con fuerza me golpeo en la cara y caí al suelo. El golpe me dolió bastante, pero no iba a llorar, no le iba a dar ese gusto. Le mire con rabia y asco.
--¿Ahora si que me miras eh?—Se rió y escupió.
Su risa me produjo arcadas. Algo se activo en mi mente y de pronto decidí que este era el momento, ahora o nunca.
--¡Vete al infierno!—Grite mientras me levantaba.
Él intentó volver a agarrarme pero yo le empuje con todas mis fuerzas y salí corriendo en dirección a la puerta.
Una vez fuera de la casa seguí corriendo a toda velocidad.
El me persiguió hasta la puerta. Y cuando yo ya estaba lejos de su alcance grito:
--¡Lárgate! ¡A ver cuanto duras ahí fuera!
Seguí corriendo sin parar y sin mirar atrás durante por lo menos media hora o mas, quería alejarme lo más posible de esa casa, o de ese infierno, no había diferencia entre ambos.
No pensé en lo que iba a hacer, no llevaba nada de dinero encima, pero no importaba. Una vez lo suficientemente lejos, sentí que comenzaba a respirar. Me sentí libre por primera vez en mi vida.
Mi boca se entorno en una mueca de felicidad. Ahora me daba cuenta de lo que había hecho.
NUNCA, nunca volvería a esa casa, prefería morir de hambre o de lo que fuera antes que volver. De pronto me empecé a reír yo sola, era una risa nerviosa, pero risa al fin y al cabo, el sonido de esta me sorprendió, no recordaba cuando había sido la última vez que me había oído reír a mi misma.
Empecé a vagar por las calles esta vez fijándome por donde iba. Nada me resultaba familiar.
Eche un vistazo al reloj: las once y media de la noche. No era muy tarde pero sin embargo no había nadie por las calles, ni un alma.
Me fije en los edificios que había a mi alrededor, casi todos parecían ser viejas fabricas abandonadas. No reconocía nada. Genial, me había ido a meter en lo que parecía un antiguo polígono industrial…
Comencé a sentir el frío en mi piel. Solo llevaba una fina camiseta de tirantes y unos vaqueros, no me había dado tiempo a coger una chaqueta, logicamente.
Decidí ponerme a andar mas deprisa para encontrar una salida de aquel polígono industrial, aunque tampoco sabia que iba a hacer en cualquier otro lugar, pero al menos me sentiría más segura con gente.
Anduve como diez minutos y aun no había salido de allí, no tenía la menor idea de donde estaba, tenía que haberme fijado por donde iba, no limitarme a correr sin mas. Pero tampoco queria que me viese alguien que pudiera reconocerme y decírselo a mi padre...
En ese instante comencé a oír lo que parecían voces de personas, cortando el hilo de mis pensamientos. Aun estaban lejanas pero me hicieron sentir mejor.
Al cabo de un rato las voces comenzaron a oírse mas cerca, eran voces masculinas, y no parecían ser muchos, quizás dos o tres chicos.
Ya estaba cansada y comencé a andar cada vez más despacio, a pesar del frío.
De pronto aquellos chicos doblaron la esquina de la calle por la que yo estaba. Iban riéndose entre ellos y por lo que oí parecían estar bebidos, pero no lo sabia con seguridad porque iban detrás de mi, y no miré.
Sentí una punzada en el pecho.
Sin pensar comencé a andar más deprisa de nuevo, por alguna razón ya no me sentía tan segura por la presencia de gente sino todo lo contrario, el corazón empezó a latirme más deprisa de lo normal, retumbándome en las sienes.
--¡Ey mirad!—Exclamo uno de los chicos, yo no necesite mirar para atrás para saber que se refería a mi.
Empecé a correr, de forma instintiva.
--¡Eh chica no te vayas!—Grito otro de los chicos. Me sorprendió lo cerca que oí esta ultima voz. Entonces mire para atrás rápidamente, eran dos y ellos también habían empezado a correr. Se me hizo un nudo en la garganta. ¿Por qué me tenia que pasar esto a mi? Ya tenia suficiente con haberme atrevido a huir de casa, no era necesario que me complicasen aun mas las cosas.
Estaba agotada, ya no podía correr más, de repente tropecé con mis propios pies y caí al suelo.
Traté de levantarme rápido, en vano, al fin y al cabo me iban a alcanzar en cuestión de segundos hiciera lo que hiciera. Rápidamente empecé a recordar tácticas de defensa personal. Pero luego me acorde de lo absurdo que seria, sino me funcionaban con mi padre menos me iban a funcionar con dos chicos.
Ellos llegaron hasta mí en un instante.
--¿Por qué corrías? Si nosotros no queremos hacerte nada malo. ¿Verdad?—Dijo uno alto y moreno. El otro también era moreno pero mas bajito.
--Claro, no tengas miedo preciosa…--Dijo el más bajito, mientras me pasaba una mano por el pelo. Yo me aparte de forma brusca y ellos se empezaron a reír.
Entonces el más alto me cogió por la cintura y con fuerza me obligo a caminar hasta la pared más cercana, allí me puso contra ella, el otro nos siguió. Yo intente escapar pero me resulto imposible.
El alto me aparto el pelo de la cara acariciándome las mejillas.
--Vaya, parece que te has portado mal con alguien. —Se rió, mientras me acariciaba la zona donde me había golpeado anteriormente mi padre, probablemente ya me habría salido un moratón.
Yo le aparte la mano.
--Tranquila…si te estas quieta nosotros no vamos a hacerte ningún daño. —Me susurro al oído, el alto. Entonces empezó a meter sus manos por debajo de mi camisa, y a pesar de que no quería, mis ojos empezaron a humedecerse.
Intente gritar pero a penas abrí la boca uno de ellos me la tapo con sus manos, mientras el otro seguía manoseándome. Era asqueroso.
Iba a cerrar los ojos con fuerza, no queria ni mirar, ni pensar... pero entonces se produjo algo inesperado que captó mi atención: un hombre apareció de la nada y se coloco delante de mi, solo le vi yo ya que ellos estaban de espaldas. Ni siquiera le había oído llegar, pero también era cierto que en esos instantes tampoco podía poner atención en nada mas que no fueran esos indeseables y en sus asquerosas manos.
El misterioso hombre, sin decir nada les agarro por el cuello a ambos, y aunque parezca sobrenatural, les cogió en volandas, como si fueran dos muñecos. Ellos se miraron sin entender nada, sus caras se transformaron en pánico, no sabían que era la fuerza que les agarraba del cuello, y les alzaba hasta dejar de pisar el suelo.
El hombre se les llevo con una velocidad pasmosa del lugar, atravesó la esquina y desapareció.
Yo me quede sola, absorta. No sabia que pensar, mis ojos se quedaron abiertos de par en par ¿Quién o que era ese hombre que me había salvado?
Al cabo de unos segundos (si, he dicho segundos), mi misterioso salvador regreso, pero ésta vez solo y sin ninguna marca, ni el menos indicio de haberse enfrentado a dos tipos. Yo le mire frunciendo el entrecejo, no comprendía nada.
--¿Estas bien?—Pregunto acercándose lentamente a mi. Su voz era la más dulce y bonita que jamás había escuchado, parecía que de sus labios salía música.
Asentí con un gesto de la cabeza, había olvidado como hablar.
El me miro curioso como si se estuviera preguntando algo, algo que le llamaba la atención en mi rostro. Yo también me fije en el suyo: era increíblemente hermoso, algo fuera de lo normal, ni siquiera los modelos más guapos que había podido ver en la tele se le podían comparar. Su nariz y sus labios eran perfectos, su pelo era rubio, y lo llevaba bastante rapado. Pero había algo extraño en él, algo mas quiero decir… A pesar de la oscuridad en la que estábamos, me pareció que sus ojos eran…rojos. Aunque a lo mejor solo era el reflejo de algún foco que habría por allí cerca…trate de auto convencerme, no estando muy segura de ello.
Después de unos instantes conseguí recordar la forma de hablar:
--Eh…gracias. —Dije con un hilo de voz.
--No hay de que. —Respondió con su “música”. —Ahora deberías volver a tu casa, como has comprobado estas calles no son muy seguras y menos a estas horas.
Yo me estremecí al oír la palabra “casa”.
--No. —Respondí.
--Yo te acompaño si quieres. —Dijo con voz amable, a la vez que me agarró con suavidad del brazo. Pero a pesar de la suavidad, justo me había cogido por el mismo sitio que lo había hecho mi padre anteriormente y este me había hecho bastante daño al hacerlo. Sin quererlo se me escapo un pequeño gemido de dolor.
Él me observo con gesto extrañado. Y entonces me soltó el brazo. Como yo llevaba una camiseta de tirantes, él pudo ver el maratón que tenia en el lugar donde me había puesto la mano.
Me miro a los ojos, y yo agache la mirada al instante. No dijo nada ya que comprendió que él no había sido el causante de aquello, porque a parte de que no me había agarrado con fuerza, un moratón no se formaba tan rápido, también comprendió que los chicos de antes tampoco habían podido ser, por esta misma razón, así que en su mente pareció asociar mi reacción ante la palabra “casa” y mi maratón en el brazo y en la cara.
--No puedo volver a casa. —Susurré.
Él puso cara pensativa. Luego cogió aire y lo soltó despacio.
--Esta bien, tranquila. Ya se que haremos.
Me tendió una mano, mirándome a los ojos, para que viera que podía confiar en él. Yo coloque mi mano encima de la suya, total, no tenia ninguna mejor opción y además ese misterioso chico que, a pesar de su gran altura y su corpulencia, no aparentaba tener mas de veinticinco años, me transmitía confianza.
El cerró su mano alrededor de la mía, firmemente pero sin hacer fuerza y comenzó a andar, yo fui detrás de él, pero a pocos centímetros de distancia. No tenía ni la menor idea de adonde íbamos, pero no me importaba. ÉL era la primera persona que me trataba con amabilidad en siglos, y eso ya era suficiente para mí.
Continuará...
_____________________________________
21/08/2011
LA ISLA
(10 capítulos).
Capitulo 1: Primer encuentro.
Esta era la primera vez que montaba en avión y lo tenía que hacer sola, nadie había podido venirse conmigo. Me dirigía a Florida, Estados Unidos.
Me encantaba ese lugar, y siempre había sabido que tenía que ser ese mi primer destino fuera de mi país. Las razones por las que me gustaba Florida no las sabía exactamente, puede que fuera porque a mi grupo favorito, los Backstreet Boys, los llaman los chicos de Orlando, ya que el grupo se creo allí, o porque me gustaba su nombre tan exótico, o por sus playas, o puede que por todo en conjunto...
Mi nombre es Summer, verano en español, mis padres me lo pusieron porque, entre otras cosas, a ellos, al igual que a mi, les gusta esa estación del año. Asíque supongo que Florida es mi lugar ideal por naturaleza.
Me encontraba sentada en uno de los asientos de clase turista, estaba leyendo una revista, bueno mas bien mirándola, ya que ningún artículo llamaba especialmente mi atención, pero tenia que hacer algo para no aburrirme, y quería evitar a toda costa dormirme, no me quería perder en la inconsciencia estando sola rodeada de gente extraña.
Estaba pasando hojas sin apenas reparar en lo que en ellas se decía, cuando llegó a mis oídos un nombre conocido que hizo que se me abrieran repentinamente los ojos de par en par y afinara los oídos para prestar mas atención a esa conversación que venia de detrás de mi asiento.
Eran dos voces de mujeres, una muy aguda y la otra mas grave:
--Lo que oyes, he pasado por la zona de primera clase y ahí estaba Nick Carter sentado, estaba guapísimo…-- Decía la de la voz mas aguda.
Nick Carter, ese era el nombre que había captado mi atención, era uno de los componentes de Backstreet boys, y yo estaba enamorada de el desde hacia tanto tiempo que casi no me alcanzaba la memoria.
¿Nick Carter estaba en el mismo avión que yo?
--Le habrás pedido un autógrafo, ¿No? – Pregunto la de la voz grave.
-- Pues...no me atreví...Pero pienso volver a pasarme por la zona de primera clase y de esa no se me escapa…
Deje de prestarlas atención, y me sumergí en mis pensamientos.
No podía creer que si era verdad lo que esas mujeres hablaban, Nick Carter estuviera a escasos metros de mí, viajando en el mismo avión, era algo completamente increíble, la oportunidad de conocerle en persona que tanto había deseado durante años, al alcance de mi mano, y encima en un avión. De aquí seguro que no se va a escapar, pensé y me reí irónicamente para mis adentros.
Pero… ¿Iba a atreverme a ir a saludarle?
Tenía que hacerlo, sino me iba a arrepentir el resto de mi vida. Si le dejaba ir sin haberle visto tan de cerca, y sin que me hubiera firmado un autógrafo no me lo iba a perdonar nunca, porque lo más probable es que no se volviera a presentar esta ocasión…
No había mas que decidir, tenía que ir, y ya.
Asíque sin pensármelo, me puse en pie, me costo un poco debido a haber estado en la misma postura durante mucho tiempo. Y me dirigí por el pasillo hacia la zona de primera clase, que venía indicada por un cartel situado encima de la cortina que conducía a ella.
Cruce la cortina y me encontré otra sala parecida a la que yo ocupaba, pero mas amplia y con menos asientos. Había muchos menos pasajeros, y se respiraba tranquilidad...”Que suerte tienen los ricos” pensé.
Recorrí con la mirada cada asiento lado a lado, pero ninguno de ellos lo ocupaba mi ídolo. Empecé a decepcionarme y a pensar que quizá la chica a la que se lo había escuchado, se había confundido de persona...Cuando de repente en el primer asiento al extremo del pasillo reconocí una cabeza de pelo rubio.
En ese momento el pulso se me aceleró, el corazón me empezó a latir tan fuertemente que parecía que se me iba a salir del pecho, los latidos retumbaban en mis oídos como si fueran golpes, y las manos me empezaron a sudar mas de lo debido.
Pero aun así no me detuve, continúe avanzando por aquel pasillo, sin pensar demasiado, solo sabia que quería verle, lo demás me daba igual.
Cuando llegue a su lado, me detuve, parecía un robot.
Nick se giro y me miro, sus ojos azules eran preciosos, en ese momento pensé que eran lo mas bonito que había visto nunca. El se quito los auriculares que llevaba en los oidos, y me sonrío:
--¡Hola!—Dijo él.
Yo me quede quieta, tardo un poco en llegar la información a mi cerebro: Nick me estaba mirando, me había saludado y esperaba alguna reacción por mi parte. Y yo estaba inmóvil enfrente de él sin decir nada, ¡pareces entupida! Me grito una voz en mi mente.
--Eh...Eh... Ho, ¡Hola!—Grazne, que vergüenza estaba pasando…
-- ¡Ah! puedes hablar…-- Se burlo él, mientras me ponía media sonrisa.
Yo le sonreí y dije:
--Si, eh... ¿Me podrías firmar un autógrafo?—Por fin conseguí decir algo coherente.
--¡Claro! Dime, ¿Cómo te llamas?—Dijo el mientras rebuscaba en una mochila que tenia al lado. De ella saco una libreta pequeña y un Boli. Yo era tan tonta que ni se me había ocurrido traer algo para que el pudiera firmarme…
-- Summer. —Le contesté.
-- Muy bien Summer, pues aquí tienes tu autógrafo. —Me dijo él mientras escribía en la pequeña libreta. Me fije en su letra, era muy bonita. Definitivamente era perfecto.
Mientras él arrancaba la hoja en la que había escrito, para dármela, se produjo algo inesperado, un movimiento que tambaleó todo el avión, una turbulencia. Yo estaba agarrada al respaldo del asiento de Nick, y gracias a eso no caí de bruces contra el suelo.
--¡¡Wow!! ¿Estas bien?—Me pregunto Nick.
-- Eh...Si, creo que si, gracias. —Le sonreí, a lo que el me correspondió con otra sonrisa preciosa, de las suyas.
En ese momento, por megafonía, una azafata pidió que todo el mundo se sentara en sus asientos y se pusiera el cinturón de seguridad.
Nick me alcanzo la hoja firmada.
--Bueno ha sido un placer Summer,-- Echó una mirada fugaz al lugar desde donde se había oído la advertencia de la azafata y continúo: --Es mejor que vayas a sentarte. —Dijo Nick encogiéndose de hombros.
--Si, tienes razón, muchas gra…-- No pude terminar la frase, justo en ese momento, se produjo otra turbulencia, pero en esta ocasión fue mucho más fuerte que la anterior, y yo ya no estaba agarrada a ningún sitio, asíque perdí el equilibrio y me fui directa al suelo.
Pero en el instante justo en el que me iba a dar de bruces, unas manos fuertes me cogieron por la cintura, evitándome el golpe.
Capitulo 2: ¿Sueño o pesadilla?
Esas manos habían sido las de Nick. El me cogió y me sentó en su regazo.
--¡Uf! Ha faltado poco ¡eh!, ¿Estas bien? – Se preocupo él.
Pero yo no pude responder, me limité a asentir con la cabeza.
Aunque en realidad la cabeza me daba vueltas y sentía náuseas. El avión se estaba tambaleando ligeramente.
Empezaron a oírse gritos de terror desde todas las partes del avión.
Mire a Nick y el me sonrío, pero la sonrisa no le llego a los ojos, su rostro mostraba preocupación.
Sentí algo húmedo resbalar por mis mejillas. Estaba llorando, entonces me di cuenta de que había sido por eso que Nick me había sonreído, era un intento suyo por quitarle hierro al asunto, al verme tan asustada. ¿Era posible que sin conocerme se pudiera preocupar tanto por mí? De pronto sentí que ahora me gustaba aun más que antes, si cabe.
Se produjo una serie de turbulencias. Yo estaba aterrada.
Por megafonía, alguien estaba dando indicaciones a los pasajeros, pero yo no prestaba atención, mi cuerpo no paraba de temblar, y Nick me frotaba la espalda para tranquilizarme.
El avión estaba cayendo, los gritos de horror de todos los pasajeros me advirtieron de que aquello era el final. Por mi mente pasaron los rostros de mis seres queridos, comprendí que ya no volvería a verles nunca.
En segundos todo se empezó a llenar de agua, supuse que habíamos caído al mar. Sentí como Nick intentaba desabrocharse el cinturón.
Al principio bracee, queriendo encontrar una salida, un sitio donde poder sacar la cabeza y respirar, pero al poco tiempo me di cuenta de que todo esfuerzo era inútil, no tenia sentido y me quede quieta, dejando que el agua meciera mi cuerpo a su antojo. No sentía dolor, por extraño que pareciera poco a poco me fui sintiendo… tranquila.
Pero la tranquilidad que me embargaba duro poco, de pronto en la oscuridad, noté que algo empezaba a tirar de mí, abrí los ojos contrariada, pero no hice nada, no tenía fuerzas para resistirme y sabia que no serviría de nada, el aire en mis pulmones se estaba acabando asíque me deje llevar.
Mientras esa fuerza tiraba de mi, fui cayendo poco a poco en la inconsciencia...
Capitulo 3: Salvada.
Algo me quemaba ligeramente la piel, ¿era el sol? Pero se suponía que estaba en un avión, o ¿es que había llegado ya a Florida? Sentía mi cuerpo y notaba que me encontraba tumbada. Todo tenía un extraño color rojizo muy brillante, pero no conseguía distinguir nada, entonces me di cuenta de que tenía los ojos cerrados y ese color rojizo era a causa de lo que fuera que radiaba calor, trate de abrirlos, pero solo conseguí parpadear débilmente...
De pronto un millar de recuerdos dolorosos aparecieron en mi mente, como agujas: las turbulencias del avión, los gritos de horror de los pasajeros, el avión cayendo precipitosamente, el fuerte choque con el mar, el agua inundándolo todo, y… ¿Nick? Había conocido a Nick Carter y recordaba su cara horrorizada en los últimos segundos de... ¿Vida? El estómago me dio un vuelco ¡Nick había muerto! Sentí un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo y de repente miles de lágrimas se me acumularon en los ojos ante este horrible pensamiento. Ahora si que pude abrir los ojos de golpe, fuertes punzadas me cruzaron el corazón y las lágrimas empezaron a desbordarse de mis ojos y a resbalar por mis mejillas.
Pero si Nick estaba muerto, entonces… yo también ¿no? Me incorporé de golpe, y me maree, asíque tuve que volver a mi posición horizontal, tenia un fuerte dolor de cabeza. Me seque las lágrimas con las manos y empecé a pensar: si estaba muerta, entonces ¿por que no lo parecía en absoluto? ¿Dónde estaba? Observe a mi alrededor, y descubrí que me encontraba en una playa, la arena era fina y amarilla, la marea subía y bajaba suavemente mojando la arena a su paso. Lo que calentaba mi piel era el sol, un brillante sol que incidía desde el oeste ¿Me habrían arrastrado las olas del mar hasta una playa? Pero entonces debería de haber más gente por aquí, ¿no? Entonces me di cuenta de mi situación, no estaba cerca del mar, estaba mucho mas hacia dentro, a mi lado había unas rocas, y detrás había una especie de bosque tropical con un montón de palmeras enormes, la marea no hubiera podido arrastrarme hasta aquí, de eso estaba segura. ¿Pero entonces, como…?
De pronto oí unos ruidos que parecían pisadas aproximarse. Me volví a incorporar, esta vez lentamente y me gire en la dirección en la que se oían aquellas pisadas y vi a un hombre rubio, alto y fuerte que vestía una camisa blanca algo sucia y unos pantalones no menos sucios y rotos por abajo. En sus brazos llevaba unos cuantos troncos pequeños de madera apilados. Los ojos se me abrieron como platos:
--¿Nick? ¡Oh Nick!—Volví a romper a llorar, pero esta vez de alegría al reconocerle.
El llego enseguida a donde yo me encontraba, dejo los troncos en la arena y se arrodillo a mi lado, al principio vaciló pero luego me rodeo los hombros con sus brazos.
--Eh, eh tranquila todo esta bien, ya paso todo, ahora estas bien. -- Me tranquilizó él mientras me daba unas palmaditas en la espalda.
-- ¡Estas vivo! ¡Estamos vivos!—Grite yo, y al hacer esto la garganta me dolió como si me hubieran pasado una lija por toda ella, hice una mueca de dolor.
-- Oh, ¿te duele? Debes de tener la garganta irritada, tragaste demasiada agua…-- Me explico el.
Yo le mire maravillada:
--¿Cómo…?—No pude terminar la frase, a parte del molesto dolor, tenía un nudo en la garganta, sabía que si hablaba iba a volver a empezar a llorar.
Pero él comprendió a lo que me refería:
--Todo pasó muy rápido, me limité a buscar una salida del avión antes de morir ahogados…Al principio te deje y fui solo, pero en cuanto la halle, no pude atravesarla sabiendo que los demás morirían allí, asíque volví, primero te cogí a ti, pero tu estabas inconsciente asíque, supuse que no aguantarías mucho mas tiempo sin oxigeno, por lo que no pude salvar a nadie mas…
Su rostro se convirtió en una máscara de amargura.
-- Muchas gracias y…lo siento. —Susurre yo, agradecida y avergonzada al mismo tiempo, por mi culpa no pudo rescatar a nadie mas, por mi culpa todos los demás habían muerto.
--No, no te disculpes, tú no tienes la culpa de nada.
--Si la tengo, si me hubieras dejado allí, hubieras podido salvar a más personas…
--No lo creo, la mayoría de la gente que estaba allí, también estaba inconsciente o…muertos quizás. Trate de guiarles hacia la salida pero ninguno me siguió...
--¿Y como llegaste hasta aquí?—le interrumpí yo, en un intento por cambiar de tema, no me gustaba que su hermoso rostro tuviera esa expresión de tristeza y amargura.
El se encogió de hombros y suspiro --Bueno, parte del tiempo nadé, y otra parte, cuando ya no pude nadar más por el agotamiento, me deje llevar por las olas, hasta que acabamos aquí. La verdad es que no se como estamos vivos, pero...así es la vida.
—Hizo una pausa.-- Supongo que es porque somos fuertes y tenemos mucha suerte.
—Bromeó, y su sonrisa iluminó todo, ahora comprendí que él era más que mi salvador, era mi sol, el que lo iluminaba todo, siempre lo había sido, aun sin conocerle, pero ahora lo era con mucho más motivo.
--Mi suerte eres tú, sin ti yo ahora estaría muerta. —Aseguré.
Él me sonrió:
--La verdad es que no te solté ni un minuto. – Dijo con una sonrisa de oreja a oreja, orgulloso de si mismo.
-- Gracias. – Le contesté, devolviéndole la sonrisa.
--¿A que no sabes cuanto tiempo llevas durmiendo?—Me preguntó con una mirada maliciosa y con una sonrisilla.
--Eh…pues no. ¿Mucho?—La verdad es que no tenía ni idea…
-- Un día entero. — ¿En serio? Puse los ojos como platos ante su respuesta.
--Pensé que no te ibas a despertar nunca. —Continuó él. —Llevo desplazándote en brazos todo el tiempo. Quería encontrar un manantial o algo parecido para poder beber agua, pero no quería dejarte sola, asíque te he llevado en brazos —Resoplo e hizo un gesto de cansancio en forma de burla.
Yo me mordí el labio, sabía que lo decía en broma, pero de verdad yo había sido una carga para él todo el rato…
--Lo siento, eh… ¿Sabes que? A partir de ahora lo hare todo yo, tu no te vas a mover, sere algo asi como tu...¡esclava! ¿vale?—Bromeé, aunque en realidad lo decía en serio. -- Es lo menos que te debo por haberme salvado la vida, y por haber cargado conmigo sin conocerme de nada... —Continué.
Él se me quedo mirando con cara de póquer:
--Con que mi esclava eh…-- Puso una sonrisa maliciosa y se acarició la barbilla con gesto pensativo.
Yo le sonreí, sin hacer caso.
Capitulo 4: Cooperación.
Al instante me di cuenta del doble sentido que le había dado Nick a mi expresión, pero él en seguida continuó, sin volver a darle importancia:
-- Vale, pues a ver he traído estos troncos y pensaba hacer un fuego para cocinar unos peces que he pescado hace un rato, ¿Qué te parece si los cocinas tu?—Inquirió el sin dejar de poner su sonrisa maliciosa.
Yo no tenía ni idea de cocinar y mucho menos de encender un fuego…
--Claro, hummm..., ¿Un mechero?—Suponía que no tendría, pero por si acaso había suerte tenía que preguntarlo.
El negó con la cabeza despacio.
--Hummm....., vale, perfecto.
--Vale, pues no tengo ni idea de cómo…
--¡Ey! No te preocupes, ¡yo tampoco he encendido un fuego al modo prehistórico en la vida! Solo quería ponerte aprueba. —Me soltó, poniendo media sonrisa.
--Pues he suspendido. —Reí yo.
--No importa. Bueno, a ver…--Puso un gesto pensativo-- en las películas lo encienden frotando dos piedras…--Continuó.
--Si, y poniendo la madera cerca de ellas, para que cuando salga una chispa, esta prenda. —Convine.
-- Exacto. —Me sonrió. —Entonces vamos a buscar piedras. —Resolvió.
Se puso en pie de un salto. A mi me costó mas, todavía estaba mareada. Él lo noto y me cogió de la cintura para que no me cayese.
Nos pusimos a la búsqueda de unas cuantas piedras no muy grandes y con forma lisa. Dimos unas cuantas vueltas alrededor de las palmeras. Y después de unos minutos yo había encontrado tres, que tenían el tamaño y la forma deseada.
--¿Cuántas tienes?—Pregunto Nick.
--Tres, ¿y tú?
-- Dos. —Frunció el ceño como un niño pequeño, y yo sonreí ante mi pequeño y tonto triunfo.
Los dos nos sentamos alrededor de los troncos y del pescado que Nick había traído. Cogí dos piedras y empecé a frotarlas cerca de la leña. Nick hizo lo mismo. Estuvimos así un buen rato, al principio el sol me daba de frente pero poco a poco empezó a quemar mi espalda. El tiempo pasaba y no conseguíamos encender la maldita hoguera.
De pronto a Nick le salió una chispa de sus dos piedras, pero no fue suficiente para encender el fuego. Los dos nos miramos decepcionados, pero al cabo de un rato le salio otra y esta vez tuvo mas éxito, poco a poco el fuego empezó a propagarse por los pequeños troncos de madera hasta que se creo una pequeña hoguera. Los dos reímos de alegría y de alivio.
--Me tienes que enseñar a hacerlo, a mi no me ha salido ni una chispa. —Me queje yo.
--Dalo por hecho. —Dijo él un poco pagado de si mismo.
Yo le sonreí. Me gusto la idea de que él prometiera enseñarme algo… ¿Cuanto tiempo íbamos a pasar los dos solos en aquel lugar?
--Bueno pues a cocinar. —Dijo Nick contento.
Cogimos unos palos que tenían un poco de punta y enganchamos los peces en ellos, eran dos, uno le sostenía yo, y otro Nick. Los llevamos al fuego y observamos como se fueron tostando poco a poco.
--Ummm... que bien huele—Dije yo, mientras me relamía.
--Si, que hambre…-- Mientras lo decía, su estomago gruño. Y los dos nos echamos a reír, y al poco gruñó el mío, lo que provoco más risas aun.
En cuanto el pescado estuvo cocinado, lo retiramos del fuego y esperamos un poco para que se enfriase, después nos lo comimos. Estaba delicioso, aunque quizá me pareció así debido a que llevaba mucho tiempo sin comer. Nick acabo antes que yo, y en cuanto lo hizo se tumbo de espaldas en la arena. Al poco termine yo, e hice lo mismo.
--No ha sido mucho, ¿verdad?—Se lamento él.
-- No, pero algo es algo, y estaba bueno. —Dije yo para animarle.
--Si, eso si.
De pronto me di cuenta de que tenía la garganta seca, ¿Cuanto tiempo llevaba sin beber?
--Antes dijiste que habías estado buscando un manantial para poder beber agua…
--Si, y lo encontré, me tire toda la tarde de ayer andando, pero al final lo encontré, no esta muy lejos de aquí, como a unos veinte minutos o puede que algo menos…
--Genial, ¿Crees que podríamos ir ahora? Tengo una sed terrible…--Me queje yo.
--Claro, vamos, yo también tengo sed.
Nos pusimos en pie, y nos adentramos en el bosque que había tras nosotros.
Anduvimos unos veinte minutos, como bien había dicho Nick antes, entre pequeños y abundantes arbustos, haciéndonos camino entre ellos, los árboles eran altos y finos, todo era de un color verde oscuro.
El manantial era precioso, con cascadas que producían un sonido relajante al caer el agua. Nunca había visto un lugar tan hermoso como aquel, era totalmente… salvaje.
--Nick, esto es hermoso…--Dije yo asombrada.
--¿A que es lo mas bonito que has visto nunca?—Me pregunto él, que tenía la misma expresión de maravillado que probablemente tendría yo.
--Ahá…Oye Nick, ¿crees que esta isla la habitara alguien, además de nosotros ahora?
--No lo se, pero todavía no he visto a nadie, ni siquiera el menor indicio de actividad humana… --Me respondió él encogiéndose de hombros.
Le eché un vistazo rápido, pero su expresión no mostraba… nada.
Suspire y me acerque a la parte del manantial más cercana. Me agache y cogí un poco de agua con las manos, estaba fresquita. Acerque la boca y bebí, estaba buenísima.
Note a mi espalda que Nick se acercaba también, se agacho y bebió, al igual que yo. Los dos estuvimos allí un rato bebiendo, el calor que habíamos pasado y comer el pescado nos había dado mucha sed.
Cuando ya estuvimos llenos, nos pusimos en pie.
--Es hora de irnos hacia la playa, va a oscurecer en seguida, y es mejor que durmamos allí, creo que estamos más seguros. —Dijo juntando las cejas.
Yo le hice caso. En veinte minutos estábamos en la playa de nuevo.
Yo fui a atender mis necesidades fisiológicas detrás de unos arbustos situados lo más alejados de donde Nick se encontraba. Cuando volví, le encontré tirado en el suelo, apoyado en unas rocas situadas en forma de U, con los ojos cerrados.
--¿Nick?—El abrió los ojos al oírme.
-- Creo que este será el mejor sitio para pasar la noche. – Dijo él despreocupado. —No tiene pinta de llover, asíque valdrá, pero mañana creo que tendremos que pensar como construir un pequeño refugio…--Continuó.
--Vale. —le contesté.
El me sonrió y dio una palmadita a la arena en el amplio espacio que había justo a su lado entre las dos rocas, me estaba invitando a sentarme allí. Yo le obedecí y me acomode. Notaba el contacto de su brazo junto al mío, era muy agradable sentir su calor, pero a la vez me ponía tremendamente nerviosa.
--¿Estas cómoda? Bueno… o lo mas parecido que se puede estar aquí, claro—Me preguntó él.
--Si, algo parecido a cómoda—Conteste con una sonrisa.
--Yo también—Me dijo, sin yo haberle preguntado.
--Me alegro.
La noche empezó a caer lentamente sobre nosotros, al cabo de un rato no se veía nada.
En la oscuridad, pensé en donde habríamos pasado la noche anterior…Quizá en este mismo lugar...a su lado…
Al ocultarse el sol, comenzó a hacer frío, y sin poder evitarlo mi cuerpo empezó a temblar. Mi vestido, pensado para pasear por Florida, no daba mucho calor que dijéramos…
Nick lo noto, e inmediatamente me rodeo la espalda con el brazo derecho, apoyando su mano sobre mi brazo, acariciándomele para quitarme el frío. Mi piel se estremecía ante ese contacto, y por loco que pareciera, estar perdida en una posible isla desierta, me pareció un sueño maravilloso al lado de Nick...
Al poco rato nos quedamos dormidos, Nick antes que yo, lo note en cuanto su respiración se hizo más acompasada y sosegada. Yo tarde mas ya que no podía concentrarme en dormir notando el calor de su piel rozando la mía, me ponía demasiado nerviosa. Pero al fin, después de un buen rato, lo conseguí.
Capítulo 5: Samana Cay
Me despertaron los primeros rayos de sol, abrí los ojos lentamente. Note un peso sobre mi cuerpo, mire y me encontré a Nick todo estirado, con sus brazos alrededor de mi cintura y la cabeza apoyada en mi pecho. La posición en la que estaba solo era comparable a la de un niño agarrando su almohada, en este caso yo. Me reí para mis adentros de la situación. Pero me fijé en su cara que parecía tan inocente, y me entro el instinto maternal y a pesar de que tenia todo el cuerpo dolorido por haber pasado tantas horas en esa molesta postura, traté de no moverme un ápice para evitar que se despertara. Asíque me quede allí quieta observando como dormía, sintiendo su tranquila respiración… ¿Podría ser alguien mas perfecto?
A los pocos minutos se despertó, había demasiada luz.
Me miro con ojos aun adormilados y con cara de extrañeza:
--Eh…Hola—Susurró él.
--Hola. —Le conteste con una sonrisa.
Entonces pareció darse cuenta de su postura, levanto la cabeza de mi pecho, y me soltó la cintura. Yo me senté bien y aproveche para desentumecer mi cuerpo.
Me miro avergonzado.
--¡Ups!, perdona, te he usado de almohada…--Se disculpó.
--Si, creo que si—reí. —Pero no importa. —Claro que no importaba, en realidad estaba encantada.--¿Has dormido bien?
--Como un bebé—Me sonrió de oreja a oreja, los dos sabíamos a que se debía…
--Me alegro—reí de nuevo —yo también. Me he despertado poco antes que tú.
En seguida nos pusimos en pie y nos dirigimos al manantial. Allí bebimos agua, nos bañamos y después fuimos a coger algo de fruta de los árboles del bosque, para desayunar.
Recogimos algunos plátanos y cocos.
Nos sentamos en la arena y nos pusimos a comer.
--Sabes, he estado pensando en donde nos podemos encontrar y creo que es posible que esta sea una de las islas inhabitadas de las Bahamas, puede que… Samana Cay. —Me explico Nick.
Samana Cay, que nombre tan exótico, me gustaba.
--¿Y eso es bueno o malo?—Pregunte.
--Pues supongo que… bueno. —Hizo una pausa. – Creo recordar que Samana Cay esta a unas setenta millas al sur de El Salvador, asíque con un poco de suerte puede que pase algún barco lo suficientemente cerca como para poder avisarle de que estamos aquí, quizás haciendo una gran hoguera…--Eso era esperanzador. —Y además los habitantes de las islas más cercanas, como Acklins, suelen pasarse por aquí alguna vez al año para recoger la “cascarilla”. –Continuó el.
La cascarilla es un pequeño árbol que se encontraba en la isla, del que se obtiene un fruto parecido al guisante pero de mayor tamaño, indicado para la indigestión y la diarrea. Aunque también se utiliza para hacer algunas bebidas alcohólicas.
Todo esto lo sabía por Nick, que me lo había explicado el día anterior durante nuestra visita al manantial. Ahora que me detenía a pensarlo, él mismo me dijo que pensaba que la cascarilla solo crecía en Samana Cay…eso es lo que probablemente le habría llevado a pensar que nos encontrábamos precisamente en esa isla…
--Entonces esperemos que no se olviden de recogerla este año. —Reí yo.
--Más les vale—Dijo Nick riéndose conmigo.
Aunque la situación era seria, los dos éramos personas positivas y no nos gustaba hacer de todo un drama. Si íbamos a estar aquí, era mejor pasarlo lo mejor posible.
Además Nick se desenvolvía muy bien en este ambiente, ya que a él le encantaba todo lo relacionado con la naturaleza, especialmente con el mar, y visitaba con frecuencia las islas habitadas de las Bahamas para practicar diferentes deportes acuáticos. Tenia el titulo de submarinista y un equipo de competición de lanchas rápidas llamado “Nick Carter Racing” que ganó el campeonato del mundo, además UNEF le había nombrado embajador especial de los arrecifes hacia algunos años… Esto también me lo había contado él muy orgulloso de si mismo, aunque como buena fan abnegada que soy casi todo eso yo ya lo sabía…
Cuando terminamos de desayunar, nos pusimos en pie.
--Bueno…hoy empezamos a hacer nuestro pequeño refugio, ¿no?—Dijo Nick.
--Claro, vamos ¡Manos a la obra!—Exclame.
Capitulo 6: El Refugio
Nos dirigimos al bosque y empezamos a coger ramas y piedras.
Cogimos un montón, las llevamos a la playa y empezamos a trabajar con ellas. Unas las usamos para hacer cuerdas, para ello cogimos piedras afiladas y fuimos cortando las ramas en finas tiras, que luego usamos para juntar las ramas más gruesas y formar el que iba a ser nuestro techo.
El lugar donde íbamos a situar nuestro refugio ya le teníamos elegido, iba a ser el mismo donde habíamos dormido, la pequeña U formada entre dos rocas, así estaríamos protegidos del viento, y a la vez los laterales de las rocas nos servirían como paredes, evitando tener que construirlas también. Asíque cogimos el techo que habíamos construido y nos dirigimos a colocarle en el lugar indicado. Quedo estupendo, ya que las rocas no eran muy altas: más o menos de la altura de Nick y este media 1’83, según él mismo me dijo. Y además eran planas por arriba por lo que nuestro tejado quedo bien fijado. Para evitar que se volase le atamos unos cuantos largos y gruesos palos, que clavamos en el suelo.
Después cogimos otras ramas llenas de largas y amplias hojas y las colocamos encima del tejado fijándolas con cuerdas, hasta que cubrimos todos los huecos. Todo eso lo hice subida a una piedra, ya que, para mi vergüenza, no llegaba. Cosa que Nick aprovecho para hacer varias burlas en cuanto a mi tamaño. Yo proteste asegurando que tenía la altura normal de una chica del siglo XXI.
En el interior del refugio hicimos dos camas con ramas y un montón de hojas.
Todo esto nos llevo tres días. Solo descansamos para dormir, recolectar fruta, pescar, comer e ir al manantial a bañarnos y beber agua.
Cuando el refugio estuvo terminado. Nick y yo nos quedamos un rato observando nuestra obra, los dos estábamos impresionados de lo bien que nos había quedado.
--Somos unos artistas—Dije yo riéndome.
--Que pena no tener una cámara para poder enseñarle a la gente nuestra obra maestra a nuestro regreso. —Se lamento Nick, en broma.
--Si, la verdad es que es una verdadera lástima. —Le di la razón sin parar de reír.
Estaba eufórica, por fin tenía un techo donde cobijarme y así no pasar tanto frío por las noches, y una cama, que aunque fuera de ramas y hojas era mejor que el suelo, desde luego.
Los dos nos metimos en el refugio, era amplio por dentro.
Nos sentamos en nuestras respectivas camas, una estaba al lado de la entrada y la otra en frente.
Nick escogió la suya, la próxima a la entrada, bueno en realidad cogió esa porque no tenía otra, ya que yo ya me había decidido por la de enfrente. Por alguna razón me daba miedo dormir cerca de la entrada, a veces era muy paranoica, pues sabia que la idea de que alguien entrara era absurda, en esa isla estábamos completamente solos, pero aun así me daba miedo.
Nos tumbamos probando la comodidad de la que íbamos a disfrutar a partir de ahora. Y, para mi sorpresa se estaba realmente a gusto.
A la hora de la cena Nick se dirigió a pescar algunos peces. Usaba una especie de lanza que había hecho con un palo, se metía dentro del mar, en la zona que menos cubría y cuando se aproximaba un pez le tiraba la lanza y casi siempre solía acertar, tenia muy buena puntería. También había prometido enseñarme, pero al igual que con encender la hoguera todavía no lo había cumplido.
Esa misma tarde se lo recordé.
--Nick, quiero que me enseñes a preparar la hoguera...
--¡Es verdad, prometí enseñarte! pues si quieres lo remediamos ahora mismo.
Yo asentí con la cabeza.
Me senté alrededor de la leña que yo misma había traído, y Nick se sentó a mi lado. Me indico como debía de mover las piedras, pero no conseguí nada. El suspiro, y se sentó detrás mío, me rodeo con sus piernas y con sus brazos, parecía que estaba abrazándome, y yo, como era habitual cada vez que le tenia demasiado cerca, me empecé a poner nerviosa. El cogió mis manos con sus manos y empezó a hacer los movimientos indicados con las piedras.
--Así, ¿Ves?—Se preocupó de si yo estaba atenta a los movimientos que él hacia con mis manos.
Pero yo estaba más preocupada de su aliento sobre mi cuello, que de las piedras, la leña y el fuego…
--¿Lo coges?—Insistió dándome un pequeño empujoncito con su pecho en mi espalda, en vista de que no le respondía.
--Eh…si, si claro, es así, ¿no?—Y esta vez moví yo las rocas.
--No, tan despacio no…mas rápido y con mas fuerza. —Me dijo el mientra hacia otra demostración.
--Ah, vale, ¿Así?—Volví a probar suerte.
--Exacto, muy bien. Ya lo has pillado. –Me felicito muy complacido.
--Gracias.
El me soltó las manos pero siguió sentado en la misma postura, esta vez jugando con mi pelo, mientras yo trataba de encender el fuego y de no pensar en su contacto, no quería volver a perder la concentración y que Nick pensara que era totalmente estúpida.
Al final, después de unos cuantos minutos, conseguí que de mis dos piedras saliera una chispa que lentamente fue prendiendo fuego a los troncos.
Entonces Nick se levanto, se inclino sobre mí y me dio un beso en la frente, mientras susurro:
--Muy bien echo.
Yo me quede mirándole con los ojos muy abiertos, pero el no se fijo en mi expresión, se limito a coger los peces para cocinarlos.
Suspire...
Capítulo 7: Confesiones.
Después de cenar nos fuimos derechos a nuestro refugio, aunque aun no había oscurecido, nos tumbamos en nuestras respectivas camas.
--Summer, ¿echas de menos a tu familia?—Se interesó de pronto él.
--Claro, y además estoy preocupada por lo mal que lo estarán pasando, pensaran que he muerto, supongo…--Se me hizo un nudo en la garganta.
--Yo también estoy preocupado por los chicos, y por mis hermanos…--Se puso triste. Pero rápidamente sacudió la cabeza, como si intentase quitarse esos pensamientos y me cambio de tema:
--¿Cuántos años tienes?—Me preguntó de pronto.
--Veintidós. Hummm...siete menos que tu—Observe.
Él asintió, no se sorprendió de que yo supiera su edad.
Me puse a pensar en la fama de Nick, ahora que le conocía en persona y le veía como una persona normal (dentro de lo que cabe…) me resultaba raro pensar en él como en un ídolo de masas…
--¿Como es…?—Pregunte en voz alta lo que estaba pensando.
--¿Cómo es el qué?—Preguntó confuso, por mi falta de explicaciones.
-- Quiero decir, ¿Cómo llevas que todo el mundo te conozca y sepa cosas de tu vida privada?—Dije completando así me pregunta.
--Ah, bueno, pues al principio me extrañaba bastante y me sentía intimidado, pero ahora estoy más que acostumbrado, basta con no pensar mucho en ello...—Dijo encogiéndose de hombros.
Yo le mire con los ojos muy abiertos.
--Buf…yo no podría, soy demasiado tímida, me volvería loca.
El se echo a reír.
--Créeme te acostumbrarías. —Hizo una pausa, y me cambio de tema—Bueno, ahora me toca preguntar a mí otra vez.
--Adelante. —Le anime.
--Tu eres española, ¿verdad?—No me dejo tiempo para responder.--¿Entonces porque te pusieron Summer?
--Mis padres pasaron su luna de miel en California, y les encanto, tanto que se quedaron mas tiempo de lo acordado, hasta pensaron en quedarse a vivir…Bueno el caso es que mi madre se quedo embarazada de mi allí, y quisieron ponerme un nombre que representara lo que vivieron. Pensaron en varios, pero al final se quedaron con Summer, por el eterno verano de California. A mi me gusta, ¿A ti no?
--Es muy bonito. —Asintió él sonriéndome.
--Bueno ahora me toca preguntar a mi ¿no?—Sugerí.
--Espera, solo unas cuantas mas. —Me pidió.
--Esta bien…--Accedí a regañadientes.
Esperé unos segundos a su próxima pregunta, pero como no la formulaba, me impaciente:
--¡Que se pasa tu turno!
--Espera que estoy pensando...hummm… Tú… ¿Eres fan mía?-- Me miro con picardía.
Puse los ojos en blanco ante tan obvia pregunta, (estábamos juntos gracias a que fui a pedirle un autógrafo…) pero le respondí porque a pesar de todo nunca habíamos hablado de esto.
--Si, bueno soy fan de Backstreet Boys.-- La mirada pícara de antes desapareció, creo que había esperado otra respuesta por mi parte…
-- ¿Desde cuando?—Se interesó.
--Hummm..... Creo que desde los 12 años… Si, desde los 12.
--Eso es mucho, eres una buena fan. – Me sonrió.
--Gracias, pero no es difícil ser una fan fiel con vosotros, sois los mejores—Le aseguré.
--Gracias.
--Sabes, también me gusta mucho tu hermano Aaron.
Nick se echo a reír.
--Cuando salgamos de aquí te le presento, pero ten cuidado con el…
--¿Por qué?
--Yo solo te aviso…--Dijo divertido.
--Bueno creo que se por donde vas, pero no creo que Aaron se fije en mi. —Me imagine que Nick se refería a la fama de ligón que tiene su hermano.
--¿Tu te has mirado en un espejo?—Dijo Nick volviéndose a reír.
Abrí mucho los ojos --¿Qué es eso?—Bromeé sacándole la lengua.
A pesar de lo que decía Nick, yo sabía que Aaron no se fijaría en mí. Ni Aaron, ni él…
Yo no me consideraba guapa, siempre había pensado que estaba en ese grupo llamado “del montón” los que no destacamos ni para bien ni para mal.
Al poco rato Nick siguió con sus preguntas, pero cambiando de tema:
--¿Tienes hermanos?—Esta era fácil.
--No, soy hija única.
El asintió y rápidamente me formuló otra:
--¿Y novio?—Para esta puso una sonrisilla.
--Tampoco. —Como le gustaba hacerme preguntas que me hacían sonrojar, parecía ser su hobbie, para mi desgracia.
El tenía la intención de hacerme otra pregunta, pero yo le corte a tiempo.
--¿Y tu?
--Eh…si. Se llama Lauren.
Me limité a asentir.
--Me extraña que no lo supieses…--Dijo volviendo a poner su sonrisilla malévola.
A lo que yo contesté rápido, sin pensar:
--Si que lo sabía, solo que albergaba la esp…--Me atragante. ¿¿Pero que estaba haciendo??Estaba loca. Al menos me di cuenta antes de terminar la estúpida frase.
Pero Nick era muy listo y me había calado.
--La esperanza de que lo hubiéramos dejado, ¿no?
Me di la vuelta en la cama, para no verle la cara. Que vergüenza.
--Eh…Nick, tengo sueño. Vamos a dormir. —Me evadí yo.
--Vamos admítelo, ibas a decir eso ¿A que si?—Siguió burlándose.
--Nick, no seas tan arrogante, ¿quieres? Y duérmete.
--Oh…vamos…--Se quejó, haciendo caso omiso a mis palabras.
--Buenas noches. —Insistí.
--Si, si. —Dijo él con voz sarcástica.
Esperé unos segundos.
Por fin pareció callarse.
Yo era una metepatas y él de lo más irritante cuando quería.
Estuve dando vueltas en la cama media noche, pero al final conseguí dormirme.
Capítulo 8: Sorpresa.
A la mañana siguiente, para colmo, me desperté mareada y sintiendo un agudo dolor en la tripa. Nick seguía en la cama durmiendo, cuando me levante y me dirigí al manantial. Allí, para mi fastidio, mientras me disponía bañarme descubrí que me había venido el periodo. Me asombre, había pensado que estando en la isla, sin mi dieta habitual, no me iba a venir…Que fastidio, lo que me faltaba.
No supe muy bien que hacer, allí no tenía absolutamente... nada. Tras pensar rápidamente al fin se me ocurrió romper un cacho de tela de la parte inferior de mi vestido para usarlo como paño. Me daba un poco de asco, pero no me quedaba de otra… Mi vestido se quedo aun más corto de lo que ya era. Me sentía muy incómoda, y el dolor de tripa era muy molesto. Por suerte el periodo me solía durar poco, asíque deseé que se pasaran esos días lo más rápido posible y que Nick no se diera cuenta, ya estaba demasiado avergonzada…
En cuento me vio, se me quedo mirando con cara extrañada:
--¿Que le ha pasado a tu vestido?—Me preguntó alzando una ceja.
--Nada, me enganche con una…rama. —Mentí.
Él pareció habérselo tragado. Me alejé hacia el refugio y me limite a acurrucarme en mi cama, esperando que se me pasase el dolor.
Me entretuve refunfuñando yo sola, sobre la suerte que tenía Nick de no sufrir este tipo de cosas.
El dolor tardo varias horas en desaparecer. Cuando por fin me vi con fuerzas para levantarme y salir, asome la cabeza fuera del refugio y vi a Nick tumbado en la arena, parecía dormido, asíque decidí salir, rodeé el lugar donde se encontraba Nick sin mirarle, pero aun así note como el se incorporaba al verme. Yo me senté delante de donde se encontraba el, cerca de la marea, que subía y bajaba lentamente, con las piernas estiradas, eche mi cuerpo hacia atrás y suspire de alivio al notar que el horrible dolor ya se había pasado del todo.
El resto del día trate de ignorarle, pero el se esforzaba por hacerme reír haciendo mas payasadas de las de costumbre. Y yo por más que me esforzaba en no hacerle caso, siempre acababa riéndome, pero inmediatamente después volvía a mi silencio. Yo no era rencorosa en absoluto, sino más bien todo lo contrario, se me olvidaba todo en menos de cinco minutos, pero mis motivos para no hablarle eran mas bien por vergüenza que por rencor.
Estuvimos así hasta después de la merienda.
--Oh...Vamos ¿Piensas seguir así mucho rato? –Se quejó.
Yo no respondí.
--Está bien, dime que tengo que hacer para que me perdones. ¿Me arrodillo?
Yo negué con la cabeza.
--Entonces ¿Qué?—Suspiró y se acercó a mi y me abrazó por la cintura apoyando su cabeza en mi pecho, en plan teatrero. —Por favor, por favor, perdóname, no me castigues con no oír otra vez tu voz, ¡por favor perdóname! –Dijo poniendo un tono cómico.
Yo le empujé por los brazos y trate de separarle de mí.
--Oh... ¡esta bien!, pero deja de hacer eso por favor, resulta muy empalagoso. –Me quejé, sin poder evitar reírme.
Él se separo de mi.
--Pero ha funcionado. —Dijo con sonrisa triunfante.
Suspiré y puse los ojos en blanco.
--A ver…con lo pesado que eres…-- Le saque la lengua.
--Y tu con lo vergonzosa que eres…-- Me cogio la cara con una mano y me la movió de un lado al otro cariñosamente.--Pero...los dos sabemos que anoche yo tenía razon...
--¡Nick!--Le pegue un manotazo en el brazo, de broma. Y el hizo el ademán de ir a hacerme cosquillas, pero yo me levante rapido y eche a correr por la playa. --¡Crees que puedes escapar!--Me grito Nick riendose y echo a correr detras mio.
Capítulo 9: Rechazo
Los dos días siguientes no volvimos a sacar el tema, los pasamos jugando, salpicándonos y corriendo por la arena, como niños pequeños.
En una ocasión Nick cogió un puñado grande de arena mojada le hizo una bola como si de nieve se tratara y me persiguió por toda la playa con el fin de tirármela. Yo corrí todo lo que pude pero al final me acabo alcanzando. Se tiro encima mío, atrapándome entre sus piernas. Yo me revolví intentando, inútilmente, salir de su presa. El se rio y entonces alzó la mano en la que llevaba la bola de arena, con la intención de estampármela en la cara. Cerré los ojos esperando el bolazo, pero en lugar de eso, lo que sentí fue un tierno y cálido beso en la frente.
Abrí los ojos sorprendida, él se quedo mirándome y me acarició la cara. Debió sentir mi corazón galopar en mi pecho, pero no dijo nada.
A los pocos segundos se levantó, y me tendió la mano para ayudarme a levantar a mí también.
Cada vez que Nick se comportaba así conmigo me hacia pensar que a lo mejor podía gustarle, por poco que fuera...pero me resultaba tan increíble que Nick Carter se pudiera fijar en mi… que mi mente enseguida intentaba desechar esa idea, con el fin de protegerme, ya que no quería hacerme falsas ilusiones.
Después, ya por la tarde, me estuvo enseñando a pescar con el palo en forma de lanza, como me había prometido. Hice unos cien intentos hasta que por fin conseguí pescar uno.
El otro pez le pescó Nick, ya que si esperábamos a que yo pescara otro iba a anochecer...
Después de cenar, le pedí que me cantase algo.
Y él, encantado, eligió “Who needs the World”, una de mis favoritas. La canción era verdaderamente preciosa, pero oírle cantarla tan de cerca, con esa voz tan dulce y perfecta sin ningún instrumento, fue algo increíble.
Canto la canción entera.
--¿Ya? ¿Se ha acabado?—Dije poniendo pucheros como una niña pequeña.
--Me temo que si—Dijo Nick divertido. Y de pronto alzo su mano hacia mi y me cogio suavemente de la barbilla como intentando quitar mi cara de decepción.
Yo me quede mirándole fijamente a los ojos, los ojos más azules y más bonitos del universo, al menos para mí.
Él me sonrió y me soltó.
--¿Quieres que te cante otra?
--¡Si! Por favor...—Dije muy entusiasmada.
-- Vale, ¿que te parece... Miss América?
--¡Genial!
--Vale.
Para esta canción él ponía una voz muy sensual, y yo me derretía siempre que la escuchaba en un CD asíque oírla con él al lado y sin instrumentos iba a ser mortal…
Nick empezó a cantarla y la piel ya se me puso de gallina.
Estábamos sentados muy cerca, pero mientras el cantaba, sin darme cuenta yo me fui inclinando por inercia, mas y mas hacia el.
Él tenía los ojos cerrados y no se debía de estar dando cuenta.
Cuando acabo de cantar la primera estrofa de la canción, nuestras caras estaban tan solo a unos centímetros de distancia, incluso podía sentir su respiración en mi rostro.
Entonces, sin ser plenamente consciente de mis actos..., le bese.
Hubiera sido el momento más perfecto de mi vida si Nick no hubiera actuado de la manera en que lo hizo:
Apenas mis labios habían tocado los suyos cuando él aparto la cara bruscamente, y me empujo hacia atrás.
--¿¡Que haces!?— Su voz sonó dura. No era una pregunta, sino un reproche.
Me miró un instante con rabia. Luego se levanto y echo a andar, alejándose de mí con pasos firmes.
Yo me quede allí tirada, sin saber muy bien que hacer. La cabeza me daba vueltas y vueltas.
Miles de lágrimas se me acumularon en los ojos, desbordándose y cayendo por mis mejillas…
Capitulo 10: A la luz de la luna
Después de un rato, sin saber muy bien como, me levante y empecé a andar.
Pero no fui al refugio, tenía muy claro que cualquier lugar seria mejor que ir allí.
Asíque me adentre por el bosque y me dirigí al manantial, ya estaba empezando a anochecer pero me dio igual.
Cuando llegue, me senté en una roca cerca del agua y allí empecé a llorar más amargamente mientras me culpaba por haber sido tan tonta en pensar, aunque fuera por tan solo un segundo, que Nick Carter se hubiera podido fijar en mí. Era una idea absurda, y mas teniendo en cuenta que él tenía novia. Aunque estaba convencida de que su novia era lo que menos importaba, si el hubiera estado soltero tampoco se habría fijado en mi. “A quien voy a engañar, no le llego ni a la suela de los zapatos” me recordaba una molesta voz en mi cabeza.
Pero entonces, ¿por que él me había tratado de esa forma tan…cariñosa? Me acariciaba, me besaba, me abrazaba…. Si él no me hubiera confundido con esos gestos quizá yo no hubiera actuado de aquella forma. No le hubiera besado…
Yo tenía culpa por estar enamorada de él sin remedio, pero él también, ya que aun sabiéndolo (porque estaba segura de que él lo sabía desde el primer momento en que me vio) no había dudado en jugar con mis sentimientos.
“Maldita estúpida, maldito Nick y maldita isla” repetía en mi mente. Hasta ahora nunca había tenido tantas ganas de salir de la isla, más bien antes había estado encantada. Para mí en vez de una pesadilla, estar atrapada en una isla desierta había sido un sueño. Pero ahora quería salir de allí como fuera y no mirar a la cara a Nick nunca más.
Estuve ahí sentada pensando en todas esas cosas bastante rato, como una hora, quizá más. Ya apenas se veía nada…
De pronto oí unos ruidos a mi espalda, parecían pisadas pero no estaba segura. Me acurruqué y al oír los ruidos mas cerca aún, me estremecí.
De pronto los ruidos pararon y una voz corto el silencio:
--¿Summer?
Era Nick. ¿¿Es que no me iba a dejar en paz?? Que pensaba hacer… ¿reírse más de mí?
Él se sentó a mi lado y me puso una mano en la espalda. Yo no me moví.
--Escucha, lo siento de verdad. No debí haber actuado así, con tan… poco tacto. Pero entiéndeme…
Entonces ya no pude más, me sacudí de encima su mano y le clavé la mirada. Estaba dolida y enfadada, asíque no me callé:
--¡No! Entiéndeme Tú. A. Mi. Nick. —Dije las palabras marcándolas como si cada una fuera un reproche. Este se quedo callado y con los ojos muy abiertos, posiblemente sorprendido por mi reacción.-- Yo te quiero, te he querido siempre, y para mi estar contigo es un sueño, por loco que parezca, ya que duermo contigo, como contigo, me baño contigo todos los días desde que llegamos aquí…y encima tu no haces mas que acercarte a mi, acariciarme, abrazarme…¡Dios Nick! me vuelves loca ¿Asíque acaso crees que me resulta fácil contenerme? ¡Pues no! Es una tortura... —Agache la mirada y continué.-- Encima intento agradarte todo el tiempo porque quiero que pienses bien de mí. Hasta me cuesta dormirme por las noches porque no hago mas que pensar en lo increíblemente maravilloso que eres y en si te gusto o no. Y se que es humillante estar enamorada de alguien que no se fijara en mi jamás, pero no puedo evitarlo. Y ya no tengo fuerzas para seguir fingiendo. Ya no. —Me desahogué. Apoye los codos en mis rodillas y me cogí la cabeza entre las manos. Derrotada.
Ya estaba todo dicho, no me guarde nada para mí ya me daba igual…
Espere su reacción, me imaginé que se iba a reír ante tan entupidas confesiones…
Pero sin embargo él actuó de la forma más inesperada posible. Se acercó a mí, y me cogió la cabeza entre sus manos. Yo me resistí, pero él no me soltó. Acerco su cara a la mía y… me besó. Lo hizo con mucha fuerza casi con rudeza. Al principio no hice nada, estaba demasiado desconcertada. No entendía nada, pero en seguida deje de pensar y me deje llevar por lo que sentía. El separo un poco sus labios de los míos y susurro:
--Pues no lo hagas.
E inmediatamente después volvió a besarme, pero con mas pasión aun que antes. De pronto el fuego que había estado conteniendo durante tanto tiempo, explotó. Todo mi cuerpo ardió en llamas.
Jadee, me faltaba el aire, pero aun así no podía, ni quería parar de besarle.
Entonces él me cogió por la cintura y me tumbo en la hierba que había al lado de las rocas del río. No había ni una parte de mi cuerpo que no estuviese en contacto con el suyo. Poco a poco, sus manos fueron bajando por mi cintura, quemándome con el roce hasta llegar a mis caderas. Luego bajo por mis muslos y allí alcanzo el extremo de mi vestido, lo cogió y tiro hacia arriba para quitármele, yo alcé los brazos para facilitárselo. Dejo mí vestido en el suelo y me volvió a besar, pero esta vez no se detuvo en mis labios, fue hacia mi oreja derecha y la mordió suavemente, después siguió bajando, besando mi cuello lentamente. Sentí como la piel se me ponía de gallina. Pero el siguió bajando hasta mi pecho, donde se detuvo un rato colmándome de besos y caricias.
Entonces yo alcancé su camisa y tire de ella para quitársela, el también alzo los brazos para ayudarme. Y cuando su pecho estuvo al descubierto, le abrace con fuerza, sintiendo mi pecho contra el suyo. Después le bese por el cuello, bajando hasta el pecho, igual que el había hecho conmigo. Su piel se estremecía ante mi contacto.
Mientras yo le besaba el se fue quitando la poca ropa que aun le quedaba y en unos instantes fui mas suya de lo que había sido nunca, de la forma mas plena y absoluta.
Estuvimos allí, abrazados gran parte de la noche, pero empecé a sentir frío y Nick se dio cuenta. Entonces él sin decir nada, me cogió en brazos y me llevo, casi a tientas, ya que solo nos iluminaba la luz de la luna, a nuestro refugio. Allí me dejó con cuidado en su cama, y él se tumbó a mi lado.
Ninguno dijimos nada, ya habria tiempo para hablar...
Me abrazó y siguió besándome hasta que ambos nos quedamos dormidos...
Continuará...