Relatos cortos y más

22/08/2011


Dos "poesias" conexas. Creadas por mí.




De ella:

¿Te veré otra vez al atardecer? Espero hacerlo. 
He aprendido a conformarme. 
E inventaras nuevas formas de dañarme. 
¿Cuáles esta vez? 
Y prefiero que me hagas daño, de esa forma tan cruel. 
que solo tu sabes, que solo usas en mi. 
Lo prefiero, antes que no verte. 
En las noches no buscas mi compañía. 
Y no hay noches contigo, ni sin ti,
sin ti no hay nada. 
¿Por que no pruebas a fingir mejor? 
Házmelo creer por unos instantes. 
Hazme creer que pretendes amarme.


De él: 
Ya te tengo, eres mía. 
Tu cuerpo he probado, le he profanado. 
Tu corazón me pertenece. 
Harías cualquier cosa que yo te pidiese. 
Pero yo no lo quiero, no eres tu la que quiero. 
Tan solo la pieza que me faltaba por coleccionar... 
Un juguete que acabo de romper. 
Algo que aun estoy por quemar. 
Acaso ¿Quieres arder en llamas?
¿De verdad lo deseas? 
Mira que solo dejare de ti cenizas. 
Y un alma sin cuerpo, donde alojarse.





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18/05/2011


Comienzo poniendo una especie de Song-fic, sin principio ni fin definidos. Es una pequeña narración que termine de escribir ayer y que empezé antes de ayer! (Lol)

Está basada en parte en la canción de Justin Timberlake "Señorita" y tambien en un sueño que yo misma tuve ;)

Primero dejo la canción con la letra, ya que es la clave de la historia:
;)



                         

SEÑORITA:

Una toalla, eso era todo. Intentaba cubrir como mejor podía mi cuerpo, aun que sabia que era insuficiente.
Andaba deprisa con los ojos húmedos clavados en el suelo, pero no pude evitar levantarlos al pasar en medio de un grupo de chicos que bebían y se divertían.
Desee pasar inadvertida, aligeré el paso, echar a correr sería demasiado cantoso.
Trague saliva y me eche a temblar.
Todos se giraron para mirarme, algunos silbaron, otros simplemente mostraron una sonrisa lasciva.
Vulnerable. Eso era todo lo que era yo. Y odiaba serlo.
De repente sentí un tacto suave sobre mi hombro desnudo junto con un escalofrío, uno de los chicos se me había acercado. Mis ojos asustados suplicaron cuando encontré su rostro, pero él no me miraba como los otros.
Acercó sus labios a mi cuello, sentí su aliento sobre mi piel y canturreó en susurros:
--Señorita, I feel for you. You deal with things that you don’t have to.

Yo le mire por unos segundos, y el me sonrió.
Y entonces eché a andar más deprisa, obligándole a dejar caer la mano que acariciaba mi hombro.
Pero él no avanzó conmigo, no me detuvo. Noté como detras de mi, otros chicos se acercaban, pero se detuvieron mirando en otra dirección como si alguien o algo les hubiese llamado la atención.


Llegue a la habitación del hotel, me deje caer sobre la cama, rendida, sintiéndome miserable, sucia y absurda.
Sollozos ahogados contra la almohada, hicieron que todo mi cuerpo temblara.
Me levante como pude y fui hacia la ducha, tenía que limpiarme, al menos por fuera.
El agua no se llevo mi dolor, pero al menos relajó mis músculos.

Me vestí y bajé al bar del hotel, necesitaba tomar algo. Algo que me hiciese olvidar, aun que fuera por momentos.

Y allí, como si de una broma macabra se tratara, estaba el chico de antes, el que me había cantado esa extraña canción.
¿Por qué? El sentimiento de asqueo conmigo misma volvió y otra vez sentí mis ojos llenarse de lágrimas. ¿Pero aún me quedaban?

Él me vio y sonrió exactamente como antes lo había hecho. No era una sonrisa incómoda, sino todo lo contrario, pero a mi me hizo sentir mal de todos modos.
Él comenzó a acercarse a mí, y el miedo me invadió de nuevo.
Eché a andar hacia atrás en dirección al vestíbulo del hotel y después pensaba coger el ascensor, de regreso a mi habitación, de donde no debía de haber salido.
Una mano fuerte me agarró de la muñeca, impidiendo mi intento de huída. Tiré intentando soltarme pero fue inútil. Me gire asustada y cuando me encontré con su mirada mis ojos volvieron a suplicar.
Pero él no me soltó, todo lo contrario me atrajo más hacia su cuerpo.
--Por favor… déjame. —Gemí con lágrimas resbalando por mis mejillas.
Él frunció el ceño e inmediatamente me soltó.
Eché a correr hacia el vestíbulo y llamé al ascensor.
--¡Eh! ¡Espera!
Pero yo no me volví y deseé que el ascensor se abriera lo más pronto posible.
Tarde. Él llegó hasta mí.
Me eché a temblar.
--Por favor, no me tengas miedo. No sé que te ha pasado. Pero yo no voy a hacerte daño.
Le miré confusa por unos instantes.
Qué me ha pasado…
Y recordarlo hizo que volviese a romper a llorar pero con más intensidad.
--Oh vamos…
Abrió sus brazos, con las palmas de sus manos abiertas hacia mí. Quería abrazarme.
Yo me aparte de forma brusca. Y volví a llamar al ascensor varias veces, desesperada.
No le miré, esperando que se fuera al sentirse ignorado.
Pero en lugar de eso, él se colocó entre el ascensor y yo.
--Vamos confía en mi. Es sencillo. Solo tienes que dejarte llevar. And I know if you give us a try…
Volvió a cantar con el mismo ritmo que la vez anterior, y eso consiguió despertar mi interés.
--¿Qué?—Susurré débilmente. Y él sonrió de oreja a oreja.
--I’ll work harder for you girl, and no longer will you ever have to cry.
Continuó con la canción.
Sonreí de forma leve. Y el alzó una mano cerca de mi cara. Yo me aparte automáticamente, como un acto reflejo.
--Tranquila…--Susurró acercando lentamente su mano a mi rostro. Y limpió las lágrimas que aun me caían.
Dulce, tan dulce que me conmovió y eso hizo que volviese a empezar a llorar. Estaba excesivamente sensible.
Él se mordió un labio.
--Venga… ¿Por qué no puedes parar de hacer eso, eh?
--Lo siento. —Gemí de nuevo.
Él me cogió de la mano.
--Vamos, volvamos al bar. Te invito a tomar algo.
--No…estoy cansada.
Y en ese momento, por fin, se abrió el ascensor.
--Adiós. —Me despedí sin más y entré dentro.
Pero él no se quedo allí, no, que va…
Detuvo las puertas del ascensor con el hombro cuando ya se estaban cerrando y se metió dentro.
--¿Qué haces?
Él se encogió de hombros.
--Tu no me lo pones fácil, pero yo tampoco me voy a dar por vencido…Dame una oportunidad, solo quiero conocerte.
--¿Por qué?
--Pues no se, creo que es obvio, me gustas.
--No, no es verdad. —Suspiré, secándome los ojos con el dorso de la mano.
--When I look into your eyes…I see something that money can’t buy.
Cantó de nuevo otra estrofa de esa extraña cancion, dando un golpecito con el dedo sobre mi nariz, de forma cariñosa. Yo sonreí, tímida.

Llegamos a mi piso.
Me detuve ante la puerta de mi habitación con la llave entre las manos.
--No pensaras entrar…
--Claro. —Se volvió a encoger de hombros, como si la respuesta fuera una obviedad.
Yo puse mala cara. No me atrevía, no después de…
--Y si yo no quiero.
--Si que quieres, lo veo en tus ojos. Ya confías en mí. —Resolvió sonriente y encantador.
--Pero no debería de fiarme…
--No voy a hacerte daño. —Repitió, mirándome firmemente a los ojos.

Y sin dar más rodeos, me di la vuelta y abrí la puerta. Sabia que estaba mal, no debía hacerlo, no podía fiarme y no lo hacia, pero quizás ya me daba igual, lo que podía pasarme lo sabia, lo había vivido.

Dejé las llaves sobre la mesa y me senté en la cama.
Él se fijó en la toalla que se encontraba a mi lado, toda arrugada y aun empapada en lágrimas.
Me sonrojé.
--¿Por qué…antes ibas solo con esa toalla?
Yo agaché la mirada.
--Bueno no tienes por qué contármelo, pero la verdad es que estabas muy... sexy, increíblemente sexy y guapa. Pero tambien...fue raro. 
Me sonrojé aun mas, las mejillas me ardían.
--Huía, y fue lo único que pude coger. —Confesé. Poniendo la voz más dura que pude, para evitar volver a llorar.
Él se sentó a mi lado y me rodeó con sus brazos, estrechándome contra su pecho, esta vez yo no me aparté.
Supuse que había comprendido todo.
--Estaba penosa.
--Si fuera así, no estaría aquí.
Él deshizo su abrazo, pero manteniéndose muy cerca. Y volvió a cantar.
--On that sunny day, didn’t know I’d meet such a beautiful girl walking down the street.—me sonrió.—Seen those bright brown eyes.—me acarició las mejillas.—with tears coming down.—Tomó mi rostro entre sus manos.—¡She deserves a crown! …But where is it now?
Y acto seguido acercó sus labios a los míos, y me besó de la forma más suave posible.
Y me gustó.
Separé un centímetro mi boca de la suya, con la respiración entrecortada.
--Esa canción…--Susurré.
--¿Te gusta?
--Eh…si, pero ¿De quien es?
Él sonrió.
--Mía, me la has inspirado tú. Más bien, me la inspiras a cada instante.
Sonreí, esta vez yo.
--Y ahora... ¿Que te inspiro? —Acerqué de nuevo mis labios a los suyos, pero esta vez acercando también mi cuerpo.
Él llevó sus manos a mi cintura. A mis caderas. Nos besamos de nuevo pero ahora con más fuerza, más pasión. ¡Y yo que creí no poder volver a hacer eso nunca!
Él volvió a separarse un poco de mi, pero solo para cogerme y alzarme en brazos, para tumbarme sobre la cama.
Arrojó la toalla al suelo.
--You can feel this real love if you just lay in my… arms.
Volvió a besarme colocándose encima de mí.
Acariciándo cada parte de mi cuerpo, mientras nos íbamos quitando la ropa. Borrando cada marca de dolor y sustituyéndola por algo mucho mejor, algo bueno, algo parecido a... amor. En definitiva: Salvándome.
--If we carry on this way the same we might leave the ground.—Ambos sonreímos y reimos.
Cogió mis manos entre las suyas, presionando mis brazos contra la almohada. Con nuestros cuerpos completamente fusionados
--Señorita, How would you like to fly?